Estreñimiento

El estreñimiento consiste en deposiciones difíciles o poco frecuentes, heces duras o una sensación de que el recto no está completamente vacío después de una evacuación intestinal. El estreñimiento puede ser agudo si se inicia de forma repentina y manifiesta, o crónico. El estreñimiento crónico puede comenzar de modo gradual y persistir durante meses o años. El estreñimiento representa un motivo de consulta médica muy frecuente. Cualquier persona a cualquier edad puede presentar temporadas de estreñimiento, sobre todo coincidiendo con cambios de dieta o viajes. Las personas de edad avanzada o con poca actividad presentan este trastorno con más frecuencia. Existen medidas que podemos adoptar para aliviar el estreñimiento, antes de tener que recurrir a laxantes y fármacos:
  • Medidas educacionales. Es aconsejable adoptar un horario regular para la defecación, preferiblemente después de las comidas. También es conveniente disponer de tiempo suficiente para defecar y adquirir una posición adecuada. El ejercicio físico regular y la pérdida de peso también puede contribuir a regularizar el ritmo intestinal.
  • Dieta rica en fibra. El aumento del consumo de alimentos con alto contenido en fibra soluble (frutas, verduras, hortalizas, legumbres o frutos secos) puede mejorar los síntomas, aunque su principal efecto secundario es que puede producir distensión abdominal y meteorismo (gas en el intestino). Para prevenir este efecto se sugiere comenzar con dosis bajas de fibra e ir aumentando progresivamente según la tolerancia y respuesta.
  • Aporte hídrico. Se recomienda un aporte adecuado de líquidos, siempre que no exista contraindicaciones como sería el caso de pacientes con determinadas enfermedades graves del corazón, riñón o hígado. El aporte diario aconsejado debe de ser de al menos 1,5-2 litros de agua.
  • Ejercicio físico como caminar o correr ha demostrado que puede favorecer la expulsión de las heces gracias a que aumenta los movimientos intestinales. Al revés, el sedentarismo tiende a provocar un enlentecimiento del tránsito.
El exceso de preocupación sobre la regularidad de las defecaciones lleva a algunas personas al abuso de laxantes, supositorios y enemas. El empleo excesivo de este tipo de tratamientos en realidad inhibe las contracciones normales del intestino volviéndolo perezoso y acaba empeorando el estreñimiento, por lo que es muy importante no habituarse a ellos.
Estreñimiento